Libertad impuesta

 

Hoy no tengo más remedio que unirme al carro de los que dicen que son libres, porque yo también me siento libre y eso, parece, que en esta ciudad se cotiza últimamente muy alto. Y digo que no tengo más remedio porque no me gusta redundar en asuntos que ya están muy trillados, pero la actualidad lo impone y la importancia del asunto, pues también.

En los últimos días hemos visto como, de nuevo, el Gobierno de la Ciudad a través de sus distintos y variopintos portavoces, aconsejan a la ciudadania que sea libre, sin embargo, por otra parte, completan la frase con sus opuestas “no se dejen engañar” “no apoyen” “no apuesten por”… etc, etc, etc. En principio, este discurso puede pasar desapercibido, pero si se analiza con el debido rigor, uno fácilmente se da cuenta de que, por una parte, el Gobierno de la Ciudad pide que los ciudadanos sean librepensadores y, por otro, dirigir su manera de pensar, manipularla, hasta que sea igual o al menos parecida a la suya, que es la única verdad absoluta.

Pongamos por caso el más llamativo caso de bipolaridad social. El Gobierno de la Ciudad utiliza la figura de Aberchán para insultar directamente. Si no piensas como Imbroda, es que piensas como Aberchán. Para ello, cada vez que pasa algo en la ciudad que no es del agrado del gobierno de Melilla, rápidamente, como si fuera espuma ignífuga, los diferentes y variopintos representantes del gobierno de la ciudad dicen “tras este suceso, noticia o asunto está el señor Aberchán”. Hay están las hemerotecas, pueden comprobarlo ustedes mismos. Es curioso si se analiza el tema detenidamente, porque con este tipo de afirmaciones, el Gobierno pretende descalificar a aquellos que, sin compartir ideario con el señor Aberchán, tampoco son partidarios de la política de Imbroda, lo cual, según el Gobierno autonómico, debe provocar un “asco” “repugna” o “escozor” tal que dejarán de hacer, decir o promulgar aquello que molesta al gobierno de Imbroda, con tal de que no lo relaccionen con este personaje que poco menos debe de venir del mismísimo fondo del averno. Claro que, si es cierto que tras cualquier suceso está el señor Aberchán, esta técnica tiene un peligro para el que la usa sin mesura, y es convertir al señor Aberchán en más poderoso que el propio Imbroda, convirtiéndose en nuestro particular Kaiser Sozé.

El Gobierno de la Ciudad no duda en utilizar los cauces más imaginativos para manipular el pensamiento de las masas melillenses. Fíjense en este curioso caso. La señora Cristina Rivas, anunciaba que el Partido de Imbroda tenia conocimiento de que Marruecos apoyaba la concentración del 25F convocada por CpM para pedir que se respetara el derecho de los ciudadanos a votar libremente. Fíjense la técnica, de alguna manera diciéndole al ciudadano que el gobierno de Marruecos, en un afán incontrolable de controlar los designios políticos de Melilla, está apoyando estratégicamente a Aberchán (de nuevo Kaiser Soze), para que su revuelta sea un éxito. Tan sólo un dia más tarde, un adjunto a presidencia a la sazón periodista, Antonio Ramirez, en la emisora de radio que hay tirando a la derecha, es decir, la COPE, entrevista a todo un gobernador marroquí, otrora Kaiser Sozé melillense de los años 80, en la que asegura que la concentración de Aberchán es un intento de manipular a la comunidad musulmana de Melilla. Es decir, y aquí viene lo bueno, mientras que el Gobierno de la Ciudad anuncia que Marruecos apoya las movilizaciones de CpM, un miembrio del mismo gobierno entrevista a un dirigente marroquí, en Melilla, en la COPE, donde se le da carta blanca para que condene un derecho constitucional adquirido por los ciudadanos españoles, como lo es el derecho a manifestarse públicamente. Lo más rocambolesco de este asunto es que los que se manifestaban, en su mayoría eran musulmanes, los cuales, muchos de ellos, adquieren el derecho a manifestarse como españoles en el año 1986 gracias a, y aquí hay que meter un redoble de tambor, EL MISMÍSIMO GOBERNADOR MARROQUÍ QUE HOY CONDENA ESTA MANIFESTACIÓN, que no es otro que el señor Dudú. Un señor Dudú que me merece el mayor de los respetos y al que desearía verle por Melilla más a menudo, no sólo cada cuatro años.

Fíjense la situación. Aberchán pide en una manifestación a sus simpatizantes y afiliados que no se dejen engañar para votar por correo, que voten libremente y el Gobierno de la Ciudad Autónoma, pide a los ciudadanos musulmanes, que no se manifiesten, que no sigan a Aberchán, porque lo que quiere es “ocultar sus imputaciones en el juzgado”. Fíjense el enmascaramiento de la realidad, tan absurdo por otra parte. Coalición por Melilla, saca a la calle una pancarta de diez metros de larga donde dice claramente “mi voto no se vende”, y pide a voz en grito desde un podio al efecto, que la gente allí reunida vote en la urna, el domingo de las elecciones. Y lo hace, porque ya se ha visto gracias a los informes del Minsiterio Fiscal y de la Guardia Civil que el Partido Popular, dirigido por Imbroda, podría haber comprado votos a cambio de vales de alimento, cursos de alfabetización o aprovechándose de la incapacidad de algunos ancianos como la famosa señora Julia. CpM no pide que le voten a ellos, sino que voten en libertad, porque está convencido de que hay una población multitudinaria de gente que si votara en la urna, nunca votaría a Imbroda. Lo que pide CpM es un juego limpio en las elecciones municipales. Mientras, el Partido de Imbroda, pretende esconder lo acaecido durante las elecciones del 2007, que aún se sigue investigando, engañando directamente a los ciudadanos con información falsa acerca de los motivos y reivindicaciones de la concentración del 25F.

Claro que, sin la ayuda de los medios de comunicación, este intento sería vano. Es más, después de haber asegurado por activa y por pasiva que Aberchán tiene cada vez menos adeptos (pero curiosamente más omnipresencia, que paradoja) y haber instruido a la población a que no apoyen la concentración, el que hubiera allí más de 2000 personas, era un fracaso absoluto de sus dos convicciones más profundas, a saber, que su afirmación sobre los apoyos de Aberchan es falsa y que su autoridad para dirigir las mentes de los melillenses es nula. Por ello, y usando el poder que da el dinero público para mantener los medios de comunicación, convence a los mismos de dar datos no ya maquillados, sino diametralmente opuestos a la realidad, asegurando que a la manifestación acudieron apenas 600 personas, cuando en cualquier imagen de fotografía o video, como las que están ustedes viendo ahora mismo, cualquier niño de 10 años puede contar más de 1500 personas, como mínimo.

El caso de la libertad en Melilla está siendo analizado ya con sorna por personajes nacionales, como es el caso de Gaspar Zarrías o Antonio Hernando, ambos del Partido Socialista, que han llegado a asegurar que el Partido Popular es bueno si se lo compara con el Partido Popular de Imbroda. Y lo dicen personajes que diariamente critican y se oponen a las decisiones, la actitud y el talante del Partido Popular allí donde van, pues ese es su papel, pero que en Melilla, según aseguran llega a su límite más absurdo. No en vano, una escisión del Partido Popular, Populares en Libertad, reclama la recuperación del verdadero partido que hace ya 10 años usurpara el señor Imbroda y su UPM. Y lo hacen con un eslógan que lo dice todo por si mismo “Yo soy libre: ¿y tu?”. Algo que nos debe hacer reflexionar porque, hay que recordar, que Populares en Libertad no son una panda de mataos que vienen a hacer un poco de ruido, sino que pretenden seriamente ganar las elecciones, y pretenden hacerlo con el que fue el primer presidente de Melilla, Ignacio Velázquez a la cabeza. Incluso sus detractores más acérrimos, detractores de sus ideas no de su persona, coinciden en hacerlo bueno si se compara con Imbroda. Este eslogan de la libertad, es muy significativo porque un partido serio como este pretende ganar las elecciones recordándole a la gente que no es libre, lo cual no hay que tomárselo a guasa. En en serio, no somos libres, y esa sensación, en un número creciente de personas en Melilla, que en principio comulga con el ideario del Partido Popular, ha permitido la creación de este partido nuevo. Porque claro, alguien podría decir que es normal que un simpatizante o afiliado de CpM, PSME o UpyD diga que no somos libres, ya que al no compartir el ideario de su oponente político se puede crear una falsa sensación de falta de libertad, pero cuando tu propio electorado se desliga de tu manera de gobernar, la sensación de falta de libertad deja de ser una sensación para convertirse en una realidad.

Y es aquí donde viene a parar el poder de los variopintos portavoces del gobierno de Imbroda. De un lado, los editorialistas capaces de maquillar la realidad para evitar la estampida de los que otrora apoyaban al Gobierno de la Ciudad y que ahora tienen una alternativa. Y de otra parte, los columnistas sin nombre de pila, que escondidos bajo el manto del anonomato, sueltan la poca bilis que quedaba aún por estrujar. Esta técnica es muy sibilina por cierto, fíjense. El Partido de Imbroda, a través de sus portavoces oficiales suelta la primera piedra, pequeña, casi como un guijarro que llama la atención pero no duele del todo. Los editorialistas hacen el trabajo sucio y lanzan el bolo del tamaño de un puño, como lo hacen desde la ilusión de independencia (que ya no se la cree ni el tato) parece que entra mejor. Una vez hecho esto, los columnistas anónimos lanzan el blosco del tamaño de una pelota de baloncesto a la cabeza de quien se ponga por delante.

 

Y mientras tanto, el Partido de Imbroda instalado en el Gobierno de mayoría absoluta ordena y manda, ordena y manda callar a quienes no piensan como él, y los que se salen del tiesto o están con Aberchán o han sido engañados por él. Mientras, los plenos de la Asamblea se saldan con otro diputado expulsado, con imposiciones sin debate, con falta de información. Mientras, los melillenses siguen viendo como su ciudad se convierte en la de unos cuantos, los demás están en el paro, en los juzgados o… con Aberchán, claro.

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