La Odisea de la CIM

De un tiempo a esta parte, el corporativo local ha estado ninguneando a la federación de asociaciones islámicas de la ciudad, llamada Comisión Islámica de Melilla o CIM, para abreviar.

El caso, particular, si me lo permiten esperpéntico, es que la Comisión Islámica de Melilla, legal representante de los musulmanes en la ciudad, hace ya más de dos años, recibe la desagradable noticia de que debido a que no se va a dejar manejar o manipular por el Gobierno Local, éste, va a buscar la relación con otras asociaciones islámicas “más afines”. Y es que la remodelación del cementerio musulmán, que ya llevaba años pidiendo justicia, se quiso hacer a la manera que se hacen aquí las cosas, es decir, a la manera del Gobierno Local que no es otra que “todo para los musulmanes, pero sin los musulmanes”, que diría un Luis XIV moderno, Melillense y del PP.

Dicho y hecho, coincidiendo con los primeros brotes de lo que luego será un proceso democrático sin precedentes para la CIM, el Gobierno Local se echa un nuevo amigo, Yusef Kaddur, presidente por la gracia de unos cuantos, de la recién estrenada (fíjense que coincidencia) asociación islámica “Annur”, cuyo primer objetivo es precisamente “avalar” la gestión realizada por el Corporativo Local en el tema del cementerio, que no veía el día de ser estrenado si no había unos cuantos musulmanes aplaudiendo a Imbroda.

La CIM es invitada al acto y a “tragar” con lo que han hecho los gobernantes con su cementerio y la CIM no va. Han sido muchas las cosas que no se han tenido en cuenta a la hora de remodelar este camposanto y no están dispuestos a ir de comparsa. Pero cuando el Gobierno Local, en vez de buscar el diálogo y encontrarse con la CIM en algún punto intermedio de la diplomacia, presenta a la Asociación Annur como aval de las obras realizadas en el cementerio, la CIM desata su ira. Un comunicado lleno de visceralidad y acusaciones, pone punto y final a las relaciones, ya rotas, entre la CIM y el Gobierno Local. El texto, hace referencia a la multitud de ocasiones en las que el Gobierno Local ha actuado “de oficio” al tratarse de festividades, actos, obras, etc, para los musulmanes sin contar con la CIM, siendo lo del cementerio “la gota que colmó el vaso”.

Pero paremos aquí un poco y reflexionemos. La CIM de aquel entonces estaba formada, y en buena lid, por cuatro asociaciones, incluida la Asociación Musulmana y su representante en ella Abderraman Benyaya. Es más, el texto está redactado y firmado por las cuatro asociaciones como “Ejecutiva de la CIM” y ni Abderraman Benyaya, ni sus dos adláteres en los medios, ni si quiera su presidente, Sidi Dris, dijeron “esta boca es mía” cuando se produjo el poco afortunado texto. Es más, en esos días, hubo tiempo de desprenderse de tales afirmaciones, de acusar a los demás de algo que se hizo sin consenso, más aún cuando ya se sabe, que el señor Benyaya no tiene precisamente miedo a los medios. No señores, nadie lo hizo, como si fueran los mosqueteros, fueron uno para todos y todos para uno.

Pasa el tiempo y las cuatro asociaciones de la CIM, incluída la Asociación Musulmana, siguen sin hablarse con la Ciudad Autónoma, y van a Madrid a registrar los nuevos estatutos que van a regir a la Federación, incluyendo como es propio, la firma del señor Aberraman Benyaya como representante de esta asociación. Se acerca el 8 de enero, fecha en la que se van a producir las elecciones de la CIM y el señor Benyaya se sale del proceso por no estar de acuerdo con las garantías del mismo. Algo muy respetable, todo hay que decirlo, pero siendo él uno, y los demás tres, las cuentas democráticas no le salían, por lo que era irse o tragar. Decidió irse.

Las elecciones democráticas se producen, y el señor Dris Mohamed sale elegido después de que más de 3.000 musulmanes votaran. Los intentos del hermano de Yusef Kaddur (el de Annur) de votar dos veces frente a las cámaras de la prensa no sirvieron para “demostrar” que podía haber “tongo” pues pierde su sentido al demostrarse que sólo fue él quien había votado en dos mezquitas diferentes, ya que tenía que dar el DNI cada vez que votaba y el suyo, tras el recuento, era el único repetido. Las elecciones dan como resultado una nueva CIM, que ya no aglutina las cuatro asociaciones anteriores sino que quedan como una comisión más del gobierno de la CIM. La ejecutiva, ahora es electa y la asamblea, la forman todos los musulmanes afiliados a ella. El reconocimiento de este proceso democrático, que corresponde al Ministerio de Justicia, se realiza sin pegas y a partir de ese momento, Melilla cuenta con una nueva CIM que precisamente pretende despojarse de todo aquello que la antigua entidad hizo y deshizo sin contar con los musulmanes. Y es en este marco en el que la Ciudad Autónoma interviene de nuevo, porque si bien, el nuevo presidente de la CIM dice en prensa, en repetidas ocasiones, que quiere retomar las relaciones rotas por la antigua entidad, la Ciudad Autónoma se empeña en que, para poder ser retomadas, la CIM tiene que pedir perdón por el texto que la antigua entidad (que no tiene nada que ver con la nueva) ha redactado y firmado.

Todo va bien hasta aquí, si no fuera por una jugada curiosa. La Asociación Annur se queda sin “tirón” y su presidente no es un animal mediático. Sin embargo, el cabreado Benyaya puede servir los intereses del Corporativo Local que no son otros que buscar una asociación musulmana afín a las gestiones del Gobierno, es decir la Asociación “Si Bwana”. Y claro, sin perder un sólo segundo, la CIM pierde la subvención que anualmente recibía para gestionar el cementerio y las cuatro actividades que se realizaban hasta ahora, para dar paso a la subvención de 90.000 euros a la Asociación Musulmana de Benyaya. Lo curioso del asunto es que los representantes del Gobierno Local, a preguntas de los diputados de la oposición y de la propia CIM acerca de este hecho responden que la CIM “ha roto relaciones con el Gobierno de la Ciudad” a través de un escrito, el que referíamos antes, que además insulta a uno de los miembros del mismo llamándolo “Consejero de asuntos Indígenas”. Cierto, tienen toda la razón y además el insulto es de muy mal gusto, hay que reconocerlo. Lo que no se entiende es que mientras la nueva CIM, que no tiene que responder por los asuntos que las cuatro asociaciones que la formaban antes del 8 de enero pudieran tener pendientes, no recibe un solo duro del Gobierno Local, la Asociación Musulmana, que al menos es responsable de un cuarto de lo que allí se escribió recibe 90.000 euros y se convierte en la Asociación que legalmente representa a los musulmanes en Melilla, participando en mesas tan importantes, como la que decide que día será considerado festivo local para celebrar la pascua del cordero.

Y no hay que olvidar que el dinero que se le da o no a las asociaciones no es de Imbroda, sino de todos los melillenses, incluidos aquellos que el día 8 de enero votaron porque la CIM fuera su representante legal ante la Administración Pública, como así lo ha reconocido quien tiene poder para ello, en este caso, el Ministerio de Justicia.

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